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Descendiendo por la calle Curia, llegamos hasta la plaza consistorial, y desde allí tomamos la calle Mayor, por la que nos internamos en el antiguo burgo de San Cernin.
 
PARROQUIA DE SAN SATURNINO (5). Los habitantes del nuevo burgo pronto construyeron su propia parroquia según la moda francesa y con una advocación provenzal, hasta el punto de que todavía hoy se conoce esta parroquia con el nombre francés de San Cernin. La tradición cuenta cómo este santo obispo de Toulouse se trasladó a Pamplona a evangelizar a sus pobladores junto al prelado San Honorio. Justo frente al atrio de la iglesia, una placa cubre el pozo donde el santo bautizó a los primeros cristianos de la ciudad.
 
La primitiva iglesia románica se destruyó durante uno de los diferentes enfrentamientos entre los burgos, por lo que se construyó una nueva iglesia-fortaleza terminada en 1277. El templo contaba con un claustro, que fue derribado en 1758 para construir la capilla de la Virgen del Camino. Esta capilla se construyó con la suntuosidad propia de la época, de tal modo que nos encontramos con la paradoja de que el tamaño de la capilla casi supera el de la propia iglesia. Preside este espacio barroco un retablo trazado por Juan Martín de Andrés. Merece la pena admirar las dos pequeñas tallas que se encuentran en sendas hornacinas a ambos lados del sagrario, representando a la Inmaculada y a Santa Teresa. Fueron traídas desde Nápoles en 1772, y destaca en ellas, además de su gracia y sus elegantes movimientos, su extraordinaria policromía, que viste a Santa Teresa con una capa floreada sobre el hábito marrón carmelita.
 
El atrio responde a una restauración historicista realizada por el arquitecto de la diócesis, Florencio Ansoleaga, en 1907. En él se encuentra la portada, de finales del siglo XIII o comienzos del XIV, y el sepulcro de los Cruzat, fechado en el siglo XV, que se trasladó desde el claustro.
 
Por la calle la Campana llegamos hasta la Cámara de Comptos (6), muestra de la arquitectura doméstica del gótico tardío, ya que se trata de una antigua casa señorial que se convirtió en Tribunal de Cuentas del Reino en el siglo XVI. A través de la portada de arco apuntado se accede a un pasadizo cubierto por una bóveda de cañón que termina en un recogido patio.
 
Cámara de Comptos.
 
La plaza de San Francisco (7) recibe su nombre por el convento de Franciscanos, con su iglesia y la vieja cárcel, que se encontraba ubicado en este espacio hasta su destrucción tras la desamortización de Mendizábal en 1836. La tradición cuenta que el propio San Francisco intervino en la fundación del primer monasterio de franciscanos cuando pasó por Pamplona realizando el camino de Santiago. Al parecer el pacífico santo quedó consternado al ver las constantes luchas que existían entre los burgos de la ciudad, y se desvió de su camino desplazándose hasta Tudela para entrevistarse con el rey Sancho el Fuerte y mediar por la paz entre las diferentes poblaciones.